Diversidad funcional o la autogestión individual de nuestras vidas.

9 septiembre 2011

Presentación del libro “Manifiesto Saltamontes” de Carmen Soria

Filed under: Arte y reivindicación — Mª Ángeles Sierra Hoyos @ 13:12

 

“Escribir en compañía es todavía más estimulante que vivir en compañía”

Carmen Soria, escritora

Redacción / Madrid- 07/09/2011

Soria, en FNAC 

Carmen Soria desembarcó en el mundo con una parálisis cerebral. Es decir, su vida ha transcurrido con más vicisitudes de las corrientes. Ahora residen en el Centro de Atención a Minusválidos Físicos de Leganés, donde cada día se enzarza en un duelo personal en el que se juega su autonomía. Encontró en la escritura un instrumento para conocerse mejor, para entablar amistad con otras personas con inquietudes similares y, sobre todo, para disfrutar. Así ha  surgido su libro, ‘Manifiesto saltamontes’, que se acaba de presentar.

Presentas ‘Manifiesto saltamontes’, pero la cuestión es que llevabas tiempo escribiendo. ¿Por qué publicar ahora?
Siempre tuve envidia de los adredistas que publicaron antes que yo, sobre todo de Pilar Eva y de su libro ‘Ningún rincón prohibido’. Se me da bien contar lo que veo y oigo. Pinto muy mal con los pinceles, pero pintar con palabras se me da mejor. Hace mucho que escribo relatos. Muchos están publicados en el blog de ‘Escribiradrede’, en la entrada Carmen.

Has comentado que el libro es una especie de ajuste de cuentas para con tus padres. ¿En qué sentido?
Lo que me motivó sobre todas las cosas para escribir el libro fue la idea de evitar, con mi experiencia, que se cometan los mismos errores que mis educadores cometieron conmigo. Mis padres eran buena gente, pero me lo consintieron todo y consiguieron hacer de mí una persona dependiente, caprichosa y vaga. Ellos no me enseñaron a gestionar mi vida, aunque me querían mucho. Y yo no he podido aprender sola. Creo que es lo más difícil de aprender: si alguien no te lo enseña, estás perdida.

¿Qué ha sido lo más difícil a la hora de afrontar ‘Manifiesto saltamontes’?
Fue muy doloroso recordar y hablar de las enfermedades y la muerte de mis padres. Aunque han pasado casi treinta años, murieron con pocos días de diferencia, y aún no lo he superado del todo. La vida se me complicó tanto desde entonces que no pude hacer el duelo con paz.

¿Cómo es el día a día de una escritora como tú?
Soy muy vaga, no me explico cómo he sido capaz de escribir tanto. Si no hubiera sido por Andrés Mencía, que me ha vigilado y obligado, no lo hubiera conseguido. En realidad, lo que me gusta es que me lean y me digan que lo hago muy bien. Escribo por las mañanas en el taller de los adredistas, con los compañeros, y eso me estimula, pues dicen que soy buena gastatintas y borronera. En realidad, los adredistas somos un equipo y los relatos nacen como churros porque nos ayudamos unos a otros. Escribir en compañía es todavía más estimulante que vivir en compañía.

Entonces, ¿ha merecido la pena?
No lo sé bien, espero que sí. De momento, me lo estoy pasando pipa con esto de la promoción del libro. Me gusta ser prota, casi tanto como a mi mejor enemigo, Gabriel López, el HeavyMetal. Todos me decís que el libro está muy guay y eso me hincha el ego. Había adelgazado para las fotos de la promoción, pero los elogios me están engordando otra vez.

Tu experiencia vital te ha llevado por varios centros para personas con diversidades funcionales. ¿Cómo se vive de centro en centro?
Cada uno de ellos ha significado cosas diferentes en mi vida; me doy cuenta de ello ahora, después de haber escrito el libro. Me sentía saltamontes por haberme pasado la vida de acá para allá, pero en cada centro algo aprendes: la amistad en Alcuéscar, el andador en Ávila, la escritura y la radio en Leganés… porque los adredistas también hacemos radio. Mi hermano siempre me ha acompañado. He conocido a gente que me enseña a enfrentarme a la vida cada día, pero eso es una lección que no consigo aprender. Prefiero hacer macramé con Amparo a tomar decisiones.

Aprovecha para quejarte. Como persona con diversidad funcional, ¿qué echas en falta?
Me gustaría ser independiente. Independiente del todo, de las cuidadoras, de los horarios, de todo. Me gustaría saber vivir por mi cuenta. Cuando te levantas sola, en un centro como este, casi lo consigues, pero cuando dependes de los trabajadores para moverte, vives más su vida que la tuya. ¡Ojalá pudiera contratar a mis propios asistentes personales!

Fuente: Solidaridad Digital

Video Presentación:

 

Fotografías del evento:

Vaya además de esta noticia de cuyo éxito  nos alegramos sobremanera nuestra más sincera enhorabuena a nuestra amiga Carmela.

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